Adquirir una cesión de derechos puede ser el inicio de una estrategia inmobiliaria más amplia. Una vez concluido el proceso correspondiente, obtenida la posesión y cumplidas las condiciones legales y administrativas, el inversionista puede evaluar la remodelación del inmueble para mejorar su funcionalidad, aumentar su atractivo y favorecer su valor comercial.
No todas las propiedades necesitan el mismo nivel de intervención. Algunas pueden recuperarse mediante mejoras básicas, mientras que otras requieren una inversión mayor para corregir daños, renovar instalaciones o transformar sus espacios.
Remodelaciones básicas: mejorar sin transformar
Son intervenciones que buscan recuperar la apariencia y funcionalidad del inmueble sin modificar su estructura. Generalmente requieren menor capital y pueden ser adecuadas cuando la propiedad se encuentra en condiciones aceptables.
Entre ellas se encuentran: pintura y reparación de muros; limpieza profunda; sustitución de chapas, puertas y accesorios; renovación de luminarias y contactos; y recuperación de fachada, jardín o patio.
Estas acciones pueden mejorar la primera impresión y facilitar la comercialización especialmente cuando el objetivo es vender o rentar la propiedad sin realizar una transformación completa.
Remodelaciones de inversión intermedia: actualizar y aumentar la funcionalidad
Este nivel contempla cambios más amplios que pueden mejorar la experiencia de uso y adaptar el inmueble a las necesidades actuales del mercado.
Por ejemplo, sustitución de pisos y recubrimientos; cambio de ventanas; mejoras en iluminación y ventilación; renovación parcial de instalaciones; y redistribución de áreas sin cambios estructurales importantes.
La conveniencia de estas modificaciones dependerá del segmento al que se dirige la propiedad, su ubicación y el valor que podría alcanzar después de la intervención.
Remodelaciones mayores: recuperar o transformar la propiedad
Algunos inmuebles necesitan una inversión considerable antes de poder venderse, rentarse o utilizarse. Estas intervenciones suelen requerir especialistas, permisos, mayor tiempo de ejecución y un presupuesto más amplio.
Pueden incluir: reparación de daños estructurales; sustitución completa de instalaciones eléctricas, hidráulicas o sanitarias; ampliaciones o demoliciones autorizadas; impermeabilización integral; y renovación integral de cocina y baños.
En estos casos, no basta con considerar el precio de adquisición. El inversionista debe calcular el capital total requerido y compararlo con el posible valor comercial del inmueble una vez recuperado.
¿Qué nivel de remodelación conviene?
La mejor intervención no siempre es la más costosa, debe corresponder con las condiciones del inmueble, el comportamiento del mercado en la zona y el objetivo de la inversión.
Antes de tomar una decisión, conviene evaluar el estado físico de la propiedad, el presupuesto total de remodelación, los permisos y restricciones aplicables, el margen estimado después de cubrir todos los gastos, entre otros.
Una remodelación excesiva para el segmento de la zona puede dificultar la recuperación del capital invertido. En cambio, corregir problemas esenciales y realizar mejoras funcionales puede contribuir a obtener un resultado más favorable.
De una cesión a una estrategia inmobiliaria
En una cesión de derechos, el inversionista adquiere los derechos vinculados con un activo inmobiliario que puede encontrarse en etapa litigiosa o adjudicada; no realiza una compra venta tradicional.
Por esta razón, cualquier remodelación debe contemplarse como una posibilidad posterior. La intervención física únicamente podrá comenzar una vez obtenida la posesión y cumplidas las condiciones jurídicas, legales y administrativas correspondientes.
Después de concluir este proceso, la recuperación del inmueble puede formar parte de distintas estrategias:
- vender: Realizar mejoras para aumentar el atractivo de la propiedad y buscar un valor comercial más favorable.
- Rentar: Adecuar el inmueble para generar ingresos periódicos.
- Conservar: Rehabilitar para integrarlo al patrimonio y aprovechar su posible valorización a largo plazo.
El potencial de una cesión no depende solamente del capital necesario para adquirirla. También se relaciona con la capacidad del inversionista para identificar un inmueble recuperable, estimar correctamente los costos adicionales y definir desde el inicio qué hará con la propiedad.
Propiedades con potencial para una nueva etapa
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